3 CLAVES PARA TRANSFORMAR EMOCIONES DESDE EL YOGA

La idea de este post es compartir de qué manera la práctica del Yoga utiliza nuestras emociones negativas para atravesarlas, trascenderlas y, finalmente, lograr residir en armonía con nuestro Ser. Comenzaré presentando la temática para luego desarrollar las 3 claves fundamentales para el trabajo emocional.

 

¿Cómo nos relacionamos con las emociones?

 

Lo primero que tenemos que ser conscientes es que con respecto a las emociones solemos utilizar un filtro: tendemos a abrazar las emociones positivas y rechazar las negativas. Y esta discriminación se nos aparece como parte del más obvio sentido común.

Sin embargo, según el Budismo, ambos caminos llevan al sufrimiento. Por un lado, experimentar una emoción negativa genera represión y rechazo. Por otro, experimentar una emoción positiva despierta deseo, apego y adicción a lo placentero —y dada la impermanencia y evanescencia propia de los placeres este camino termina conduciendo a la frustración y el sufrimiento—.

 

Yoga y Sufrimiento

 

El propósito real del Yoga es realizar la unión con lo divino, la unidad mente-cuerpo-espíritu. Pero este camino hacia la unión divina comienza desde lo más inmediato, nuestra realidad más burda: sanando la materia.

El Yoga, más específicamente el Hatha Yoga, es un camino que nos ayuda a identificar y reconocer el sufrimiento a través del contacto con el cuerpo físico. Reconocer y observar nuestra relación con el cuerpo es el primer paso.

¿Sabes escuchar a tu cuerpo? ¿Qué te dice? ¿Cuidas de él? ¿Sientes tu cuerpo como un templo? ¿Lo aceptas, amas y honras?

Para entablar relación con él tenemos que empezar a conectar con nuestra capa emocional, y esto no suele ser un trabajo fácil. Estamos tan acostumbrados a habitar nuestra mente, que sentir se ha convertido en algo extraño. Por eso es que a continuación queremos compartir con vosotros las 3 claves para comenzar a transformar las emociones a través del Yoga.

 

Las 3 claves para transformar las emociones

 

Atención: en vez de huir de una emoción o buscar retenerla o multiplicarla simplemente la observamos. Le damos lugar para que se exprese cómo es. LLevamos la atención plena al lugar del conflicto. Cada una de las células de nuestro ser están dirigiendo a ese punto. Aunque parezca algo superficial la observación ecuánime de las emociones es una herramienta muy eficaz ya que logra comenzar a distanciarnos de ellas, a romper el vínculo de identificación que nos ata, a entender que somos otra cosa diferente que lo que ella suele crear.

Interiorización: Nos retiramos del mundo exterior y llevamos toda la energía hacia nuestro interior. Estando plenamente conectados a nuestro cuerpo, el pensamiento emocional pasa a un segundo plano casi automáticamente. Para lograr esta conexión el dominio de la respiración es una herramienta crucial. Pues donde va la respiración, va la atención, va el nuestro Prana.

Soltar y Aceptar: Soltamos la necesidad de controlar, de manipular la experiencia, de querer que las cosas sean de una manera diferente a cómo son.  Aceptamos la realidad cómo se nos presenta, le damos espacio a lo que simplemente nos permitimos dejarnos estar en paz.

El objetivo de transformar las emociones a través de la práctica del Yoga es finalmente interrumpir el ciclo de sufrimiento y habitar nuestro aspecto más consciente y luminoso. Conseguir sacar de la esterilla al mundo exterior todo lo logrado es una tarea que requiere una gran dosis de coraje y perseverancia,  sobretodo al comienzo, cuando la inercia del ego nos tira encima todo el peso acumulado de años. Pero a mayor resistencia mayor recompensa. Y en un momento inesperado serás testigo de cómo un manantial de luz y unidad brotará de tí sólo por el hecho de tener la valentía de ser tú misma.

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